jueves, 13 de junio de 2013

Tu sonrisa



Hoy tengo que hablar de tu sonrisa, no puedo evitarlo, quiero no pensarte pero te pienso siempre y a cada momento. Creo que nunca te lo he dicho pero me encanta tu sonrisa, creo que por eso me enamoré de ti, no fue tu encanto ni tu manera tímida de acercarte, fue tu sonrisa. Una sonrisa tan limpia, tan pura y tan abierta que la llevo tatuada en la memoria. Después de eso te conocí y caí en un mar del que no podía salir, del que no quería salir. 

Siempre había discusiones, pero lo hacíamos porque nos encanta alegar, siempre ha sido así, demasiado orgullo y testarudez de parte de los dos, todos nos odiaban porque nos entendíamos también cuando pelábamos y tan bien cuando no. Todo se reduce a los pleitos por el remoto de la televisión, la dirección de un lugar o los ingredientes de la pizza, así de tontos solíamos ser. Pero al final siempre había una sonrisa, y ami me encanta esa sonrisa. 

Recuerdo el día en que descubrí que tu sonrisa era mía y solo mía, tampoco te lo dije pero supongo que es buen momento para que lo sepas. Era un día muy largo, estábamos tan cansados que nadie dijo nada y solo nos metimos a la cama, hablamos durante un rato, siempre terminamos hablando largo, casi no tenías expresión y creo que nunca la has tenido realmente pero yo te había hablado de una discusión vieja la cual ahora nos causaba risa y tu sonreíste de adentro hacia afuera, viéndome de reojo no querías que te viera sonreír pero lo hice y me di cuenta que esa sonrisa era solo mía, porque solo yo podía hacerte sonreír así, con nadie más te había visto esa sonrisa y ahora que estaba ante mis ojos una vez más la acepte y la convertí en mi sonrisa.

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