jueves, 6 de junio de 2013

Escapar


Soñé que me escapaba, que tenía las valijas en las manos y veía la pizarra de vuelos cambiantes a todas partes del mundo. Solo tenía una oportunidad, tenía que escoger bien a donde ir, un lugar donde nadie me encontrara, un lugar donde nadie sospechara quien soy y al que nadie tuviera interés en visitar. Rapidamente descarte París, Roma, Inglaterra y España, estos países se habían convertido en algo tan popular que no quería correr el riesgo de encontrarme con alguien que pudiera conocerme en una heladería en un par de años. Pensé en america del sur, había estado ahí antes y me parecía un lugar encantador, con todas las características latinas que me hacen amar a mi país y el hecho de hablar español, pero ahí también me encontrarían, bastarían un par de llamadas y sería todo.

Mientras cavilo que lugar puedo ir, la pizarra vuelve a cambiar y aparece un lugar que no había pensado Irlanda. Me acerco a la encargada y compro el vuelo.

-¿Sencillo o redondo señorita?
-Sencillo
-¿Piensa estar mucho tiempo por allá?
-No lo sé
-Qué tenga buen viaje

Y así fue como llegué al lugar que se llevó mi corazón, no volví a saber de mí, me dejé intoxicar por la belleza de la naturaleza, la gente, el acento, el idioma, todo, me olvidé mi nombre incluso, era tan feliz y tan independiente que jamás pensaba en casa, y así pasaban todos mis días, lunes a domingo mañana y tarde, hasta que veía el calendario y recordaba el cumpleaños de mi madre o el de mi padre, el primer año lejos de casa me olvidé, estaba tan perdida en la felicidad de la libertad que me olvidé, el siguiente año y de ahí hasta la fecha he logrado acordar con una florería mandar un ramo de peonías a mi madre cada 24 de abril, y para mi padre he quedado con una tienda de vinos para que cada año le manden un merlot y una caja de chocolates o de puros el 7 de noviembre. Fue difícil encontrar quien quisiera seguir la tarea, recibir dinero de un extraño que no diría donde estaba y de donde provendría el dinero cada año, pero lo conseguí. En parte lo hago porque amo a mis padres, pero también porque quiero que sepan que aún vivo. No les escribo porque pienso que eso los destrozaría, yo alejada de todo lo que un día conocí tan feliz, es casi inaudito.

Despierto del sueño, estoy triste porque todo acabó, no estoy más en el lugar donde fui feliz, abro la ventana y cierro los ojos para respirar el aire caliente de la ciudad, pero en su lugar huele a mojado y está lloviendo, abro los ojos y todo está ahí, la tierra, la lluvia la naturaleza, estoy en casa, no fue un sueño, escapé de la amargura.

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