lunes, 27 de mayo de 2013

Libertad



Puedo saborear la libertad de lo que un día fue mi prisión, por fin soy libre de ese pasado del que no quiero hablar pero traigo a colación cada que puedo. ¿Y qué pasado es ese? Un pasado que solo un tango podría ayudar a contar, pues de amor y  de odio es este, abandono y desprecio y de un dolor de esos que se llevan en las venas para siempre y que solo un tango sabe como contar bien. Ahora soy libre de caminar por Florida y Corrientes sin pensar en ti, sin pensar en mí, sin pensar si quiera. Solo ver las vitrinas y la gente, soy libre de escuchar a Gardel y a Sosa sin sentir nostalgia alguna, libre de mover los pies hasta el desangro bailando tangos tristes sin importarme nada. Soy libre de respirar las jacarandas en toda la ciudad y de tomar un buen café cortado en cualquier esquina de bar, pensando en el mar que alguna vez vi, en mi ciudad que ya no se en donde queda y en los libros que olvidé en la estación por acordarme de ti.

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