viernes, 10 de mayo de 2013

El día de mi muerte



Esta mañana me levanté como cualquier otro día, mi madre me pidió acomodar los autos en la cochera, no me tomó más de cinco minutos. Entro a la cocina a desayunar y es un día como cualquiera, nada ha cambiado desde ayer. Me arreglo y me voy de casa, tengo cosas que hacer hoy. No voy a la facultad, no me apetece se que este día no habrá clase nueva, nada que me ate a volver por lo menos este día, me dirigo a lo que durante años fue mi segundo hogar, el lugar donde aprendí casi todo lo que sé y que ahora me abre las puertas para hacer un cambio en el. No está el director, ha salido de viaje, no esperaba que no estuviera pero no había hecho cita así que no podría haberlo sabido, salgo de la oficina y recorro el lugar, las canchas, las escaleras el exterior de los salones, cierro los ojos y veo pasar toda mi  infancia, el aire está fresco se acerca el invierno, escucho una voz que me resulta familiar, abro los ojos y lo veo, mi viejo amigo de la infancia.

-Hola, tanto tiempo sin verte
-Lo mismo digo
-¿Y cómo te ha ido?
-Muy bien ¿a ti?
-No me puedo quejar

Su hermana se acerca y lo abraza.

-¿No deberías estar en Culiacán?
-Me voy mañana
-¿Culiacán? ¿No estudiabas en Cuernavaca?
-Sí, pero...
-Me voy hermanito, te veo en casa para comer entonces
-Terminé hace un año y me fui a Argentina para hacer un posgrado, prácticamente tengo poco aquí pero he conseguido un trabajo en Culiacán y me iré este fin de semana.
-¿En qué parte de Argentina estuviste viviendo?
-Buenos Aires
-Es curioso
-¿Qué cosa?
-Yo también estuve ahí al mismo tiempo y nunca nos encontramos
-Pero hemos podido saludarnos ahora
-¿Quieres venir a casa y hablar sobre los últimos años?
-¿En verdad?
-Seguro, por qué no

Pasamos el día juntos conversando, estamos en la planta alta y puedo ver como afuera se hace una fiesta, es para mí pero nadie dice nada. Estoy riendo, hacía mucho que no lo hacía, mis hermanos se han unido y mi madre también. Empieza el atardecer y mi madre se levanta.

-Voy por la cámara

Se va de la habitación y quedamos solo mi amigo y yo. Veo por la ventana, todo está listo para la fiesta, mi amigo me ve a los ojos, está enamorado, lo sé puedo sentirlo, puedo verlo, pero por qué ha sido esto hoy, por qué justamente hoy. Mi madre entra en la habitación y nos saca a todos unas fotos.

-¿Es hoy?
-Es hoy mamá

Lagrimas caen por sus mejillas.

-¿Qué es lo que pasa?- dice mi amigo.
-Este es el día en que yo me voy
-¿A dónde?
-Este es el día de mi muerte
-¿De qué hablas?
-Hace años que estoy enferma, nadie supo que era, ni que hacer, lo único que yo podía hacer era vivir una vida normal como si todo estuviera bien y esperar el día en que ya no fuera así.
-Y ese día es hoy, ¿Cómo lo sabes?
-Solo lo sé, necesito dormir
-¿Dormir?
-Estoy cansada
-No puedes irte a dormir, no si te vas a ir

No puedo mantenerme más tiempo despierta, tengo que cerrar los ojos, no puedo evitarlo, ya no puedo hablar, ya no puedo ver, ya no puedo sentir, solo queda el vacío, un vacío que de pronto desaparece cuando dejo de existir.

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