lunes, 11 de noviembre de 2013

Mi suicidio

Cada día me despierto con la sensación de asco, es como si estuviera enferma y estuviera a punto de vomitar, me detengo un segundo respiro, sigo con los ojos cerrados y trato de ver que es lo que siento y lo único que logro rescatar es la idea de que no quiero abrir los ojos, quiero dormir para siempre, que pasen los días y que llegue al punto de mi vida donde puedo irme a un lugar mejor.

Mi suicidio empezó cuando decidí volverme un ente y dejar de ser persona, cuando me alejé de las personas porque pensaba que no era suficiente para formar parte de ellas o más bien que no se podía ser amiga porque ya me había equivocado tantas veces que la única explicación lógica era que el problema no era la gente sino yo. Conforme pasó el tiempo las cosas mejoraron, me sentía libre, segura, confiada, no tenía a quien herir ni nadie había entonces que pudiera herirme, pero desgraciadamente vivimos en una sociedad donde no se puede estar solo, donde nunca se está solo, entonces qué hice, intenté formar parte de la grandiosa sociedad.

Cuando volví a integrarme al cúmulo de personas que me rodeaban me di cuenta de una cosa, a pesar de estar rodeada de personas estaba sola, no tenía con quien hablar, toda la gente parecía fluir perfectamente con el pasar del tiempo pero yo no. Intenté buscar las formas que ellos seguían, buscar las palabras que ellos utilizaban, ser un poco como ellos, pero no era yo, me convertí en el mounstro que yo misma había odiado. Cuando dejé de ser yo, cuando me convertí en lo que todos tan fervientemente repetían monotonamente me suicidé.

Morí cuando me perdí a mi misma.

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